La presa ataco nuevamente pero esta vez con algo más de precaución, teniendo en cuenta de que sus anteriores movimientos, pese a ser instantáneos, habían sido de gran imprudencia.
Comenzó una pelea encarnizada entre ambos… La agilidad de la presa debía superar a la del cazador, pero este compensaba con su fuerza aquello que le faltaba en destreza. Lo que si, ambos quedaron agotados y sin poder continuar.
-Tengo que admitir que eres un contrincante muy digno, pero también que he estado mintiéndote.- dijo la presa
Acto seguido cayó a un costado la piel de chacal que la loba tenia puesta. Los ojos del cazador quedaron fijos en los de ella.
-¿Por qué te vistes así? ¿Reniegas acaso de nuestra raza?- exclamó indignado.
-Has dado en el clavo… realmente hay momentos en los cuales ser un lobo es algo que no es de mi agrado- suspiro mirando hacia el cielo, mientras su aullido lastimero se elevaba en el aire.
Ambos permanecieron durante un buen rato en una tregua prácticamente implícita en su estado. Agotados y demacrados, atinaron a hablar poco y lo necesario para conocer algo mas sobre el otro.
Aun así, se notaba en la loba una desconfianza que no crecía ni disminuía. El lobo no se sorprendió por ello, dado que los de su raza se caracterizaban por no ser demasiado fiables ni tampoco ser capaces de otorgar confidencia.
Pasaron unos minutos más, y decidió romper el silencio.
-¿Por qué no vives con lo nuestros?- pregunto el lobo.
-No me agrandan del todo. Pienso que podrían ser mejores, pero no dejan de causar molestias.
-Deberías intentar regresar a tu manada. Seguramente te extrañan.
-No lo creo. Ellos tampoco disfrutan de mi compañía. Así que ambos nos ahorramos una situación incomoda.
El lobo calló y la miro una vez más: patas firmes y musculosas, cabeza de hocico afilado y mirada profunda y oscura, una agilidad y velocidad efectiva a la hora de la caza. ¿Por qué no quería regresar, si era un ejemplo perfecto de su especie?
-No puedo entenderte…
-No necesitas hacerlo. Y tú… ¿Por qué estas aquí?
Una vez más, el silencio se instauro entre los dos.
-Perdona, no debería pedirte esta clase de infidencias dado que no nos conocemos muy bien- dijo la loba de forma nerviosa.
El solo suspiró y comenzó a relatar su historia. La loba lo escuchaba, sin hacer ningún comentario al respecto.
Cuando todo quedo en calma, sus miradas se cruzaron. Y el sorprendido lobo se vio envuelto por el cuerpo de la loba.
-¿Qué haces?- preguntó
-Te ví algo perturbado… y solo me nació el impulso de reconfortarte.
Sorprendido, el lobo se libró de las patas de la loba, y se escabulló hasta un árbol alejado. Desde allí, avanzo a la carrera listo para atacar nuevamente, violando la tregua.
Ella, astuta, lo tomo por el cuello a la carrera con movimientos certeros y precisos, colocándolo contra el suelo.
Sus ojos le preguntaron por que había atacado, y los de el le respondieron que era miedo. Tan segura era en su mirada la respuesta, que la loba se apartó de encima del cazador, y lo dejo levantarse; junto con otra pregunta residiendo en sus ojos.
“¿A qué le temes tú, alguien de mi raza?”
Como fue capaz, el le dio a entender su razón. Tenia miedo a que la debilidad residente en el, saliera a la luz por sus sentimientos. Ella intento reconfortarlo, pero el lobo no quería saber nada sobre estar junto a ella.
La loba lo contemplo de una forma extremadamente triste y hermosa, con su brillante hocico negro apoyado sobre el de el.
Cuando se le paso un poco el shock, el lobo lamió el pelaje de la presa, y ella le dio a entender con pocas palabras todo lo que pensaba.
“No importa lo que pase con nosotros estando separados, pensemos en aquello que podemos vivir juntos.”
martes, 22 de septiembre de 2009
El cazador transformado en presa
La presa ataco nuevamente pero esta vez con algo más de precaución, teniendo en cuenta de que sus anteriores movimientos, pese a ser instantáneos, habían sido de gran imprudencia.
Comenzó una pelea encarnizada entre ambos… La agilidad de la presa debía superar a la del cazador, pero este compensaba con su fuerza aquello que le faltaba en destreza. Lo que si, ambos quedaron agotados y sin poder continuar.
-Tengo que admitir que eres un contrincante muy digno, pero también que he estado mintiéndote.- dijo la presa
Acto seguido cayó a un costado la piel de chacal que la loba tenia puesta. Los ojos del cazador quedaron fijos en los de ella.
-¿Por qué te vistes así? ¿Reniegas acaso de nuestra raza?- exclamó indignado.
-Has dado en el clavo… realmente hay momentos en los cuales ser un lobo es algo que no es de mi agrado- suspiro mirando hacia el cielo, mientras su aullido lastimero se elevaba en el aire.
Ambos permanecieron durante un buen rato en una tregua prácticamente implícita en su estado. Agotados y demacrados, atinaron a hablar poco y lo necesario para conocer algo mas sobre el otro.
Aun así, se notaba en la loba una desconfianza que no crecía ni disminuía. El lobo no se sorprendió por ello, dado que los de su raza se caracterizaban por no ser demasiado fiables ni tampoco ser capaces de otorgar confidencia.
Pasaron unos minutos más, y decidió romper el silencio.
-¿Por qué no vives con lo nuestros?- pregunto el lobo.
-No me agrandan del todo. Pienso que podrían ser mejores, pero no dejan de causar molestias.
-Deberías intentar regresar a tu manada. Seguramente te extrañan.
-No lo creo. Ellos tampoco disfrutan de mi compañía. Así que ambos nos ahorramos una situación incomoda.
El lobo calló y la miro una vez más: patas firmes y musculosas, cabeza de hocico afilado y mirada profunda y oscura, una agilidad y velocidad efectiva a la hora de la caza. ¿Por qué no quería regresar, si era un ejemplo perfecto de su especie?
-No puedo entenderte…
-No necesitas hacerlo. Y tú… ¿Por qué estas aquí?
Una vez más, el silencio se instauro entre los dos.
-Perdona, no debería pedirte esta clase de infidencias dado que no nos conocemos muy bien- dijo la loba de forma nerviosa.
El solo suspiró y comenzó a relatar su historia. La loba lo escuchaba, sin hacer ningún comentario al respecto.
Cuando todo quedo en calma, sus miradas se cruzaron. Y el sorprendido lobo se vio envuelto por el cuerpo de la loba.
-¿Qué haces?- preguntó
-Te ví algo perturbado… y solo me nació el impulso de reconfortarte.
Sorprendido, el lobo se libró de las patas de la loba, y se escabulló hasta un árbol alejado. Desde allí, avanzo a la carrera listo para atacar nuevamente, violando la tregua.
Ella, astuta, lo tomo por el cuello a la carrera con movimientos certeros y precisos, colocándolo contra el suelo.
Sus ojos le preguntaron por que había atacado, y los de el le respondieron que era miedo. Tan segura era en su mirada la respuesta, que la loba se apartó de encima del cazador, y lo dejo levantarse; junto con otra pregunta residiendo en sus ojos.
“¿A qué le temes tú, alguien de mi raza?”
Como fue capaz, el le dio a entender su razón. Tenia miedo a que la debilidad residente en el, saliera a la luz por sus sentimientos. Ella intento reconfortarlo, pero el lobo no quería saber nada sobre estar junto a ella.
La loba lo contemplo de una forma extremadamente triste y hermosa, con su brillante hocico negro apoyado sobre el de el.
Cuando se le paso un poco el shock, el lobo lamió el pelaje de la presa, y ella le dio a entender con pocas palabras todo lo que pensaba.
“No importa lo que pase con nosotros estando separados, pensemos en aquello que podemos vivir juntos.”
jueves, 17 de septiembre de 2009
LET IT BE - THE BEATLES
miércoles, 16 de septiembre de 2009
IDA Y VUELTA DE LA VIDA
sábado, 12 de septiembre de 2009
Quien se pierde en las sombras
No recuerdo cuantas veces lo vi pasar ante mí. Habrán sido unas pocas… el acostumbraba perderse en las sombras y no regresar en mucho tiempo
Eso si, se notan mucho en el cambios profundos a medida que acerca mas a la luz. Sus ojos son distintos, sus palabras menos frecuentes, sus sentimientos cada vez mas perdidos en su interior; como si se tratara de un alma vacía.
Por eso mismo no entiendo por que siempre caigo en lo mismo.
Vive por el y para el, y nadie mas pareciera existir en su mundo. Autónomo y prudente, calculador y frío, un ser con una alma azul, manipulador y rebelde a su manera, en contra del destino y de los que se aliaron con el para sobrevivir; como si se tratara de esas conspiraciones masivas. El esta harto de quienes se engañan a si mismo para elevarse ante los demás… por que el aprendió a hacerlo solo.
Transformado en un amante de los vicios, y con su corazón ligeramente corrompido por la crueldad, se aproxima al límite de forma amenazante. Pero conservando su cordura de con una habilidad pasmosa, y con su mente despierta atenta a cada chance que aparece, como el fruto del instinto de supervivencia.
Con esa cordura es con la cual esboza su sonrisa y seduce a sus victimas, quienes caen sin saber decir si fue por suerte o desgracia, o quizá por que ellas anhelaban caer.
El aroma de un intenso perfume mezclado con su aliento humo, la brutalidad de su accionar disfrazado de cordero; como si se tratara de una pasión desmesurada, son sus recursos mas comunes. Hasta obtener el premio mayor y robar el beso fugitivo, mientras la mirada azul que atraviesa sus ojos estudia sus almas.
No es mas que un ser errante, en busca de alguien capaz de liberar su salvajismo y dominarlo con dulzura y sutileza. Una domadora de fieras que atrape al lobo y lo transforme en un simple can.
Esperemos que el lobo encuentre a quien se pierda junto a el en las sombras.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
OH yesterday
Los Pensamientos